Supongo podré burlarme de la OEA así como Cuba se burla de ella. Aunque en realidad Cuba se burla de sí misma. De forma que la isla representa el eterno dibujo animado de Tom y Jerry: correr, correr, para todos lados, y no entrar en la boca del gato.
50 años con el mismo traje gris de una parodia de sí misma. Cuba es Tom y Jerry a la vez, es siempre el mismo personaje.
Si me expulsan, porque me expulsan. Si pasa el tiempo y no estoy, porque no quieren que esté. Si quieren que esté, entonces no querré estar. Y si al final se está, pues no querré ni entrar.
El Jefe jefe dice que hay un perro en el patio. Y que se está bien como está. Levantando la pata y meando a la comunidad internacional, masticando soya y espantando a los huesos de otros.
Tom, Jerry, y el perro. Los tres personajes en un solo organismo.
¡La comedia perfecta que Hanna Barbera no imaginó!