Peso intimista

Escapar. Huir hacia atrás. Cosas que bien pudieran parecer infantiles. Casi introspectivo. Casi.
Se trata de la pregunta «¿qué asir?», «¿qué llena qué y dónde?».
Apenas un impulso. Apenas un movimiento de algún miembro flácido, por esas cosas que ocurren en lo inerte. Un empuje sólido que en realidad no mueve nada. Un alarido de quietud. Un soplo de estanqueidad.
A lo mejor cuando amanezca sabremos de antemano que el sol dejará de alumbrar ese mismo día. Hoy. Mañana. Cualquier orgullo de estos. A lo mejor.
Quizás expeler sin sentidos sea la solución, aligerar vocablos por la borda para que el globo de las preocupaciones nos hunda en el cosmos.
No es bonito. Para nada.

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