Amaury Cabrera / Fotógrafo y Poeta

Dice mi madre que un día llegué babeando a casa porque una niña que acababa de ver, era tan bella, que tenía que escribirle algo como si fuese una misión. Yo tenía 15 años. Así escribí mi primer poema; seguramente un texto malísimo pero que tendría mucha pasión.  Y lo escribí para alguien que jamás supo nada, lo escribí porque la belleza siempre me ha conmovido sobremanera. Desde entonces la poesía me acompaña, más o menos, como las rayas blancas centrales discontinuas de una carretera, a veces más deprisa, otras más despacio, pero ahí están.

Nací el 6 de Junio de 1972, en un tiempo indeterminado entre Santiago de Cuba y la Habana. A estas alturas da igual dónde uno nazca, lo importante es escoger dónde morir, y sobre todo, con quién morir.

El Fotógrafo

La pasión por la fotografía llegó mucho después como algo materialmente posible, pero ya en 1996 Enmanuel Georges, mi amigo francés fotógrafo increíble, el galo de la luz, me enseñó a observar la Habana como nunca yo hubiera imaginado. Entonces ya me hacía un montón de preguntas.

Mi primera cámara fue por el año 2001 cuando ya había emigrado de Cuba, cuando pude comprarme una porque hasta entonces era imposible para mi. Desde entonces he aprendido solo los entresijos de la fotografía como medio de vida y como arte.

Así, todo me es interesante en fotografía. Durante un tiempo me interesaba el objeto como tal, las formas, y cada vez indago más en la conceptualización de las formas, los fragmentos. Me gusta la textura analógica aún este mundo digital, e intento que mis fotos tengan ese look cinematográfico analógico de película. Me gusta la imperfección como recurso expresivo.

El Poeta, el Narrador

En 1998 se me ocurrió escribir un cuento, o más bien una amiga me dijo ¡escribe un cuento, muchacho! Y lo hice, cuando era un poco más poeta y estudiaba como Ingeniero Industrial. Se llamaba «Cabezarrompe» y está aquí en este sitio. Con él accedí al segundo taller literario nacional Onelio Jorge Cardoso patrocinado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, un curso de narrativa profesional para un grupito selecto de 20 alumnos del país, más o menos.

El Taller fue riquísimo como experiencia literaria. Conocí escritores de reconocido prestigio como: Amir Valle, Eduardo Galeano, Orlando Luis Pardo, El Chino, Ana Lidia, Jorge Alberto Aguiar (Jaad), y otros que no recuerdo, o no recuerdo sus nombres.

Un año después, con Jaad, formamos el primer taller literario independiente Salvador Redonet. Primero en la Casa de la Cultura de Centro Habana, luego en la librería América de San Rafael. Un poco más tarde en el Instituto Cubano del Libro retomamos la pasión por la Literatura de forma independiente. Insisto en la Independencia porque hablábamos y discutíamos todos de todo sin línea oficial de las instituciones cubanas. Nos creíamos libres.

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