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Cuentos

Algo se mueve

Una sensación de barco a la deriva recorre su cuerpo. La olas de la vida por pequeñas que sean, lo mueven. ¿Cuándo se rompió el mástil? ¿Dónde? ¿Qué viento sacudió sus rodillas y cambió su punto de vista?

Book 23

Entretiempo

En un sentido esa vida que va sin más, como cruzar un paso de cebra en Japón. Neón pues en los ojos, y en el alma la algarabía de una ciudad loca y deconstruida. El tiempo es el estado agnóstico de las orugas, hasta que por fin mariposas de colores, vibran, en el centro de […]

Book 23

Apagar

Me apago. Cuántas cosas podrían apagarse y dejar claro el significado de extinción, ya sé que dinosaurios y velas son apenas dos de ellas… Podría decir soy una vela extinta o un dinosaurio sin llama ni calor. En cualquier caso… Me apago. Cuásares que se apagan, estrellas furtivas que se apagan rasgan la noche. Hay […]

Book 23

Extrañezas

Extrañar ya extraño ver en el aire esmeraldas, flotando, brillando, como brilla el café de mis ojos cuando sé que vienes, o cuando sé que pensando en mi imaginas que estoy a tu lado, flotando, brillando. Bailé como aire de otoño, chic y mundano, en una suerte de imagen ochentera en cinta VHS. Dancé como […]

Book 23

Un villancico para no cantar

Navidad, navidad, que flotando estás sobre cornamentas maravillosas que impulsan trineos por el mundo cuando mejor tirar de un avión, nave de amor. Solos ellos, en un hogar sin fuego reclusión pandémica así como Papá Noel tiene fiebre en su iglú. Y los regalos de la vida vendrán después, cuando la enfermedad sea un villancico, […]

Book 23

Espantar

Espantaría tus males si en espantapájaros convertirme pudiera. Espantar espantos. Agitar los males como sombras y condenarlos lejos de toda orilla, sombras de sus sombras, espantadas de sí mismas. Lo que sin dudas, te curaría. Más en cambio quedaré en un campo de arroz, feliz, de haberte sanado. El sol me arrugaría de sed, y […]

Book 23

Escribir a máquina My Love

En las máquinas de escribir de la época de Michael el Rey, no habían cursores, ni emoticones que pestañeasen ni sonriesen casi cuando el escritor tomaba asiento. Ni había electricidad que pudiese herir mis sentimientos, los que aún no vertidos en magnánima hoja blanca y a su vez amarillenta, vagarían, como vagan las aspas de […]