Extrañar ya extraño
ver en el aire esmeraldas, flotando,
brillando,
como brilla el café de mis ojos cuando sé que vienes, o cuando sé
que pensando en mi imaginas que estoy
a tu lado, flotando,
brillando.

Bailé como aire de otoño, chic y mundano,
en una suerte de imagen ochentera en cinta VHS.
Dancé como una chimenea industrial
al vaivén del cierzo incierto de la habitación.

Y tú me mirabas arropada en mantas,
mientras una sonrisa sexy te cubría
de pies a cabeza.

Una belleza cálida pues desprendías
como aroma jazmín de té,
y yo hundí mi nariz en tu memoria.

Me sentí vivo.

Extrañar parece pero en el fondo
parece algo más que ensimismamiento,
como si cada tiempo que pesa,
como si cada cuanto
pesase su carga en oro,
un segundo fugaz alternativo,
feliz,
y extraño.

Ya te extraño
y acabas de partir a Nueva York,
para hundirte allí en la nieve de Central Park,
detrás de Yoko and Lennon,
Imagine,
yes my love.

Extraña belleza,
extraño.

Alan Nal. 12022022