La Habana

Asistimos con entusiasmo al escenario que muestra -como nunca antes- la organización, la voluntad, y las ganas que tienen muchos cubanos de luchar por la libertad de los Derechos Humanos en Cuba. Aquí no cabe error.  Aunar los esfuerzos de varias generaciones de cubanos tiene un nombre: “Liberar los Derechos Humanos de la cárcel del Gobierno cubano”, o “Liberarnos a nosotros mismos”.
La muerte de Orlando Zapata ha servido como catalizador de esta voluntad de luchar juntos por aquellos derechos que nos quitaron, y que aún quitan a nuestras familias allá en la isla, con independencia de las posiciones políticas, ideológicas, y hasta religiosas.
Incontables son las iniciativas de cubanos que, a título personal o el de todos, crean campañas en la red, en Facebook, o bloguean haciendo uso de los derechos más elementales del ser humano: “Tener la potestad de pensar y criticar”. Muestra de ello el Blog: Orlando Zapata Tamayo – Yo acuso al gobierno cubano, que ya tiene en su haber más de 13 000 firmas, gente del mundo entero que piensa lo mismo. Entre ellos, personalidades importantes de todos los ámbitos de la vida social como el escritor Mario Vargas Llosa, el cineasta Pedro Almodóvar, la cantante Ana Belén, y muchos más.
En Cuba hay una dictadura de tal magnitud que lacera los derechos más elementales de las personas. Quedar callado, hoy más que nunca, es ser cómplice de tamaña farsa. Y no solo por Cuba, sino también por Irán, por China, por Corea del Norte, por Venezuela. No importa la vía de llegar al poder,  si democráticamente, si por guerras o por golpes de estado, las dictaduras siempre comienzan por lo más sagrado, quitar la voz al pueblo, quitar la voz a las personas, homogeneizar la sociedad para el único fin de perdurar en el poder, prevalecer en su única e indiscutible opinión, so pena de morir o ser encarcelado sin garantías de juicios justos. En fin, comienzan por ser dictaduras feroces, y quien no se arrodille queda excluido. Al final sólo queda un ENGAÑO A LA SOCIEDAD con mayúsculas.
“Ahora o nunca”, es el clamor unánime para quitar del poder a un gobierno que no ha aprovechado 50 años para mejorar el nivel de vida de los cubanos. El dañino bloqueo de Estados Unidos no es el problema de nuestras miserias, sino el dañino bloqueo impuesto por el propio gobierno cubano. Lejos de esto, o aumentando la angustia del país, ese gobierno ha limitado las libertades de la gente hasta límites insuperables. Y limitar las libertades de la gente es sumirlos en la ignorancia respecto al mundo, es privarles de la relación a la que todo ser humano tiene derecho desde que nace para con el mundo.
Se puede o no estar de acuerdo, pero participar ahora en la protesta mundial contra el gobierno cubano, es protestar de antemano en contra de las demás dictaduras del planeta, es dejar un precedente en la consciencia colectiva para que futuras dictaduras sepan de antemano que en un mundo globalizado todo se sabe y la humanidad lucha por sus derechos.
No se puede imponer aquello que la mayoría no quiere. Y para que se sepa qué quiere la mayoría, las elecciones deben ser libres y plurales para que recojan la diversidad de opiniones de la gente. Todo momento histórico tiene su punto álgido en una opinión y una razón mayoritaria, y esto no es sinónimo de un Poder imperecedero o aprovechable para cambiar las promesas en beneficio absoluto de quien gobierna. Si esto ocurre, como Venezuela, estaríamos hablando de una dictadura.
La única forma de defendernos todos, y de defender a quien no tiene voluntad o no puede alzar la voz, es unirnos: AHORA o NUNCA, para que podamos en Cuba vivir en paz, sin miedos, sin temores, con la única obligación de hacer aquello que sea necesario para modernizar al país, aumentar el bienestar de la población, producir, evolucionar.
Dicho queda. ¡Cubanos! Hagan lo que puedan por que la población de Cuba despierte de una vez. ¡Ahora o nunca!