El día de los enanos
morados
que moran
bajo las sábanas
mirando
fijamente
a los ojos.

Nada será
igual. Se dicen.
O eso
no desean.
Abandonados pues,
como pecios
en alta paz.

Vivir
en la piel.
Retozar.
Dedos caminantes,
labios de atar,
morados.
¿Y ahora?

Si estaba todo
donde debía
en el amanecer
de los días,
y a mitad. También
en el atardecer
de las murallas,
allí dónde ser feliz,
fue fragmento.

Todo menos
tiempo, esa memoria
acotada
iridiscente,
áurea de ángel
en tiempo
infinitesimalmente,
finito.

Y ahora si ya faltas
enana estrella
moribunda
de tanta luz
mediterránea.

Y ahora si
ya la palabra
es tumba. Mañana
será,
también en vendas
y aceites
egipcios.

Justo hoy
cuando los enanos
morados
se desatan, pues
la ausencia
definida
en una mirada
ausente.

¿Y ahora?

ALANNAL140224