La hoja en blanco

Se trata entonces de hacer leña de la puerta caída, que al menos significa un símbolo de mi incapacidad para cerrarla, abrirla, y acaso hasta para hacer una hoguera.
Se trata de que no trato conmigo mismo, ni con lo que espero ser de algo, ni con lo que he sido. Sino de los silbidos, los cánticos, los abucheos implícitos a algo tan mediocre como esto que escribo. Pero aquí estoy. Combatiendo. Peleando con algo tan inverosímil como un montón de bits en blanco.
Y al final, si es que hay final o porque la lógica prevista indica o predispone que siempre hay final, tal vez no suceda nada. Es así de simple.
Quedará una ambigüedad blanca tal que no se podrá curar, ni espantar, ni asir, ni colorear, ni terminar…

Hay 4 comentarios

  1. Nombre *maria gina valero ortiz

    Bueno queria saludarte y estoy un poco perdida llena de trabajo y pocas ganas de cosas mas lejanas, asi que solo saludarte, este no me llega …no lo se ¿estas mal? con cariño Maria Gina.

  2. papelbit

    hola maría¡ bueno. estoy bien. lo que pasa es que tengo muchas cosas pendientes por ahí. este texto es como un ejercicio, un entrenamiento. Lo único que demuestra es precisamente eso: bajo nivel, ambigüedad, enfrentamiento a la hoja en blanco, generación de ideas, quizás inconexas. No es mucho más. Vamos. Nada.
    Llevo más de tres meses en dique seco, superconcentrado para sacar adelante una empresa. Encima he rehecho prácticamente a Papelbit para que esté mejor.
    Lamento, de verdad, no cumplir la espectativa con este texto.
    Un abrazo¡

  3. David Lago González

    El otro cuarto se alquila. El post tuyo es una bonita y elegante forma de expresar esa cosa rara ante la que uno se detiene, bastante inútil en sí mismo. Ya Thomas Mann escribía sobre esas razones en su Montaña Mágica, fragmento que yo utilicé como exergo para Lobos en los primeros 70s. Tú no habías nacido todavía, creo. Y fíjate, 40 años después estoy en las mismas. Un abrazo. David

  4. papelbit

    Hola David¡¡ Qué tal? Me alegra mucho que andes por acá otra vez¡¡
    Pues sí¡
    A veces, la hoja en blanco, da más miedo que el lobo¡
    Un abrazo¡


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