He leído un autosincero post «Apuntes Emergentes» en Belascoaín y Neptuno.
Mientras escribía un comentario sobre mi parecer a tan emergente apunte, se me ocurrió la idea de compartir con vosotros algo que no debería pasar por alto, aunque sabemos que ya libres de ideas y pensamientos, en este lado del mundo, sí tengamos en cuenta que ya no tenemos porqué autocensurarnos.
Me explico.
A tono con la emergencia, en Cuba también escribí cosas malas malísimas, lo cual no quiere decir que haya escrito cosas buenas acá. Pero, lo importante es escribir, ejercitar los huesecillos de la mano y a la vez hacer que las neuronas se fundan entre sí, sin el rodeo «teórico-práctico-fidelista-dialéctico-marxista» para de alguna forma querer ser aceptado por la sociedad cubana, que es igual a editoriales nacionales más estrechas que una aguja, y sin agujero de alivio, que era igual (“era”: referido a nosotros que ya no estamos dentro), a censuras más disciplinadas que el ejército y a censores tan electrónicos y precisos como los ordenadores, y como así crecimos, y como así nos educaron, con nuestro más que amañado sistema educacional, pues hemos nacido con una crema protectora autocensurante, para que, por el bien que nos hizo creer «el de la barba», el sol capitalista no nos quemase.
Dicho esto. Estábamos tan bien mal educados, que nos autocensurábamos durante mucho tiempo nosotros mismos, era el beneficio triste de haber recibido un tratamiento anticultural real y verdadero en los cinco sentidos. Y lo peor es que aún sucede. Sólo debes leer algunos blogs que se hacen dentro de Cuba para respirar el aire estéril de los párrafos, no digo ya, literatura, sino simples crónicas sobre política, economía, o vida social. Que de tan simples, sin ánimo de ofender a sus autores porque les comprendo, parecen una caricatura contaminante y contaminada del lenguaje OFIcial de la revolturación. OFI viene de oficina, sinónimo de filtro, de elemento filtrante, de 0.1 micra de mínimo tamaño para cosas que pasan o no, letras.
Entonces, si yo fuera Zeus verde olivo, diría desde el monte Olimpo por megafonía celestial: ¡Entre la autocensura innata de los bastardos y la que aplicamos nosotros sobre texto e imagen, hemos logrado la Censura Total!
Está claro que ni por asomo me refiero a Blogs, que están desafiando desde el mismo fondo del filtro, a la cafetera de la Rebooklución. Y todos sabemos cuáles son, hasta ellos, porque aunque gusten de tomar café (su propio grano limpio de pajas) no tienen la vista gorda. Así como tampoco me refiero a aquellas lombrices (término ofi-cubano gusaneístico) de la UNEAC, del ICRT, y otras siglas, ni a las termitas aquellas No Alineadas. Por lo que el resto de la cultura cubana IN queda atrapada sin resolución inmediata, confinada al muro del Malecón.
Liberemos pues la mente a favor de nuestros queridos Blogs, nosotros que podemos. Refinamos el lenguaje para que sea un objeto-piedra despojado de toda semejanza con la educación impuesta, elitistamente planificada al populacho, asceta y misericorde, o inmisericorde con los que gustan de la palabra libre.
Aunemos voluntades para que el lenguaje no quede prisionero, vacío de contenido o significado, y luzca con un dedo acusador en la frente. Libertadle escribiendo. Liberémonos todos.
ACRey.