Antes el miedo era la hoja en blanco
vértigo a ser capaz o no de hilar una historia
un poema.
Hoy el pánico es la pantalla negra
que traga almas
como la mía.
Y allí en la nada un cursor intermitente
palpitando loco y enfermo
en un eufemismo de esperanza.
Entregué como canicas mi alma
mi universo a la materia oscura
en un agujero hermosísimo.
No por mal arquetípico
sino por la belleza de la incertidumbre
en un horizonte de sucesos.
Me atrapó su gravitatoria magia invisible del cuerpo
pieles imantadas ojos que se acariciaban con solo ver y ser vistos
Mirar profundamente.
Qué será de mí en la tormenta que se avecina
allende la tierra con un mástil sin vela en el desierto
entre piedras y escombros que a nadie importa.
Quién me soplará en la cara vientos de amor.
ALANNAL030526
