Qué suerte! Los fotógrafos y creadores audiovisuales están a salvo, según esta página dónde pones tu profesión y un algoritmo te dice que probabilidades hay de que los robots sustituyan tu trabajo.

Si unas pequeñas gotas de sudor corrían por tu frente por miedo y nervios ante la robotización, tranquilo, los robots (por ahora y con un margen de tiempo prudencial por delante) no podrán replicar el proceso de creación de imágenes y vídeos tal como lo conocemos hoy, cosa que significa que en el futuro a largo plazo la inteligencia artificial podría encontrar caminos diferentes de creación como viene sucediendo en otros campos.

Esto me hace pensar justo en el estado hoy de la fotografía y la creación de vídeos creativos, únicos, ricos y emotivos.

Aquí rompo una lanza reivindicativa a favor de los creadores audiovisuales y fotógrafos.

Si los robots no pueden replicar nuestra profesión, ¿cómo es posible que las empresas no entiendan la importancia y la capacidad de comunicación que tiene la fotografía y la producción audiovisual?, ¿cómo es posible que no aprecien el valor intelectual que tiene una fotografía determinada, un vídeo narrativo, respecto a trabajos amateur, o trabajos que evidentemente por conocimiento o presupuestos ridículos dejan mucho que desear?

Que un robot no pueda replicar a un fotógrafo profesional significa que nuestro trabajo depende de ciertas variables que están en el interior mismo de un fotógrafo y no aparecen en ningún presupuesto, y ya que estamos, que ni siquiera los robots ven.

Entre esas variables, ni siquiera pienso en conocimiento fotográfico al uso fácilmente almacenable por un robot, sino en la personalidad misma de cada fotógrafo, su experiencia, su gusto por lo estético, su comprensión de la realidad y del cliente mismo.

Entre esas variables, se me ocurre romper las reglas básicas de la fotografía buscando la belleza. ¿Podrá un robot romper su algoritmo buscando una alternativa fotográfica diferente?

Existen experimentos de robots que pintan y lo hacen francamente bien, basado un análisis de toda la historia de la pintura, y eso les lleva a encontrar otros caminos.

La diferencia que veo respecto a la fotografía es que una pintura parte de cero, de un lienzo en blanco, pero una foto parte de la realidad misma, no es en blanco, ya hay información que procesar para hacer la mejor foto posible en el mismo punto de partida.

Podría decir que en fotografía existen variables técnicas y otras subjetivas de la propia creación del fotógrafo.

Entre las técnicas, imagina estas variables que hay que considerar a la velocidad que se pueda, en segundos, antes de hacer la foto.

Luces, puntos de luz, ángulos de incidencia, cálida o frío, noche o día, artificial o natural, volúmenes de la cosas o personas, fondos, primeros planos, agrupamientos de las cosas o personas, posibilidad de aislar o agrupar, texturas de los objetos, zonas de sombra o de luz, simetría, asimetría, profundidad física, etc.

Entres las variables subjetivas ya cada fotógrafo decide, por ejemplo blanco o negro, o color, emplear una lente determinada en el infinito mundo de las lentes, foto subexpuesta, sobreexpuesta, o no, potenciar un color, disminuirlo, profundidad creativa según la apertura de la lente, que quiere el cliente, qué necesita, qué quiero yo, cómo me ajusto a lo que quiere el cliente, etc.

Por supuesto todas estas variables están de uno u otro modo en el momento de hacer la foto o hacer un reportaje, y seguramente faltan muchísimas más que ya de paso, te invito a comentarlas.

¿Podrán los robots hacer mi trabajo? Parece que hoy no, ni mañana.

Una magnífica noticia descubrir que la creatividad merece más valor del que las empresas otorgan, la creatividad está en horas altas, y los robots aún se lo piensan.

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