Si me sigues online sabrás que los trucos que comparto son reales, prefiero crear posts con calidad, no me gustan los fakes ni los titulares grandilocuentes. Así que espero que te sirvan estos trucos fotográficos que comparto para fotografiar lugares abandonados.

Las fotos de este post pertenecen a una serie que fotografié en Belchite viejo, Aragón, uno de los pueblos que vivió una de las últimas batallas de la guerra civil española.

Lo primero que sucede cuando llegas a un lugar a abandonado es que no sabes que puedes esperar del sitio, ni cómo es la luz en ese momento. Aunque naturalmente, Belchite es un museo al aire libre, no exactamente un sitio abandonado.

Desde mi punto de vista, algo que me encanta capturar en fotografía es, cierto ritmo en composición de aquello que aparezca en la escena a fotografiar. Es decir, según los edificios y los objetos podría echar mano de una composición simétrica, con campo de fuga, o aplicar la regla de los tercios.

Cómo no sé de antemano cómo será la foto, y obviamente será imposible mover edificios y objetos para ponerlos a tu gusto como se haría en un estudio controlado, lo que debes hacer es moverte tú en la medida de lo posible alrededor de la escena. Te parecerá increíble cómo cambia la perspectiva de los objetos y la relación entre ellos con sólo unos pasos hacia atrás o hacia delante, hacia al lado, o agacharte, o tumbarte en el suelo si lo crees oportuno. Nadie dijo que fuese fácil fotografiar lugares abandonados.

La luz del sitio es importante, generalmente luz natural. Si visitas el sitio abandonado y sabes que será difícil volver, deberás ingeniártelas para hacer la mejor foto posible. Si puedes volver, estudia la mejor luz del día en el sitio. A cada hora, mientras el sol se mueve por el lugar abandonado, la foto posible va cambiando. Es increíble. Ya ni te digo según la estación del año.

Si estás en un punto concreto de la escena, un sitio dónde ves la foto, ella puede cambiar según la lente que utilices.

Recuerda que las lentes básicamente se clasifican en gran angular, macro, y teleobjetivos. Las lentes gran angular son muy útiles en fotografía de paisaje o lugares amplios, aún en interiores. La idea es capturar la mayor información posible en la foto. Pero la misma imagen puede cambiar si utilizas un teleobjetivo, porque la relación de profundidad se distorsiona, se comprime.

El problema de fotografiar edificios, arquitectura (aunque sea abandonada) con gran angular, es el problema de la distorsión de la lente, es decir, las líneas rectas de los edificios sobre todo en los extremos de la foto, dejarán de ser rectas. Este error físico de la lente se compensa con software, si es tu decisión, pero cómo verás en estas fotos de Belchite, no he querido arreglar la distorsión. ¿Por qué?

Creo siempre en que la foto final es una historia, sea el motivo que sea, y la historia se reafirma con sus colores, la luz, la perspectiva, y la composición. Siendo Belchite un lugar abandonado, una cicatriz de guerra, que los edificios aparezcan deformados, no líneales, no armónicos, refuerza la idea de lugar abandonado, lugar de guerra, abatido, deforme.

Esto que he comentado es una decisión mía como fotógrafo, que se transmite a la foto subliminalmente sin que tenga que explicar nada más, excepto en este post por su función de formación.

¿Es bueno o malo fotografiar paisajes con teleobjetivos?

Bueno, eso depende de tu arte fotográfico con lo que quieras expresar en la foto final. Quizás te interese comprimir los objetos abandonados, acercarlos, cambiar su relación de profundidad, para trasmitir la sensación de más abandono. O quizás te intere traer los árboles del fondo del paisaje al primer plano. Tú decides, como siempre, qué quieres hacer.

Cuando fotografías lugares abandonados sería conveniente echar mano de trípodes por varios motivos.

Lo primero. Un trípode te da la estabilidad suficiente para evitar la foto movida, la falta de nitidez, ya que fotografiar en mano, querramos o no, trasmitimos a la foto el movimiento de nuestra respiración.

Pero a veces somos vagos y no llevamos trípode, o la foto nos pilla sin suficiente preparación, es entonces cuando ajustamos nuestra cámara para salvar la trepidación haciendo que sea suficientemente rápida. Para ello elevamos la ISO, o aumentamos la velocidad de disparo. Una decisión u otra, hará que tengas que exponer correctamente para además, evitar fotos oscuras.

Otra utilidad de llevar un trípode es aprovechar ángulos imposibles de hacer tú mismo, al no ser que seas contorsionista. Pero aún soy ágil y no tengo problemas, por lo que me da igual meterme en una esquina, arrastrarme, o saltar. 🙂

Bueno, espero que te haya gustado este post. Si quieres dejar un comentario, bienvenido, cualquier cosa. Si quieres que hable de algo, déjame saber.

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