Ella se dedica a la formación de tecnologías 2.0 por los pueblos de Aragón. Una mujer de 40 años, preparada, lista, capaz de absorber información y transmitirla con la misma pasión que aprende. Madre también. Y como madre hace lo imposible por la educación de su hija. No educa para memorizar, sino para buscar conocimientos y transformarlos en ideas nuevas. Se puede decir que enseña una actitud ante el aprendizaje que permita luego hacer cualquier cosa por difícil que parezca.

En los pueblos de Aragón su hija se convierte en múltiples empresarios que buscan el Santo Grial de la eficiencia en los negocios, a través de internet y las nuevas tecnologías. Los empresarios buscan conocer aquello que les permita una mejor gestión de sus negocios, una diferenciación que pueda suponer la supervivencia o enterrar para siempre sus empresas familiares.

Mientras ella prepara su curso, ve pensando en estas observaciones . Un analfabeto tiene un lápiz y un papel. ¿Eso le convierte en alguien culto? Un neófito del cosmos tiene un cohete ruso para gravitar. ¿Eso le convierte en cosmonauta? ¿Puede considerarse que es alguien tecnológicamente preparado?

Ella entra al aula de una Asociación de Empresarios y lo primero que ve es una gran pizarra digital, moderna, cara, lo último de lo último en formación multitarea.

Un proyector encima de su cabeza dispara luz blanca contra la pizarra, nuevo, apenas un día de uso. Engancha el portátil al proyector por el cordón VGA como la tierna relación entre placenta y feto. Y el proyector renace.

Pero hay un problema. La imagen proyectada del magnífico proyector en la inmaculada pizarra está al revés. Windows ya no es lo que era. Eso pensó ella, pero en realidad la imagen del portátil era correcta, sólo que la proyección era inversa.

Aún con su experiencia formadora no tiene porqué conocer todos los menús de todos los proyectores de todos los pueblos de Aragón. Así que pide ayuda a los funcionarios o administradores de la Asociación de Empresarios. La solución dada fue invertir la pantalla del escritorio de Windows de su portátil. Radical. Además, recibió la advertencia de un posible ratón loco por el escritorio. Lógico.

Espera un momento. ¿Esto es real o lo estoy soñando? No. Es real. Dijo para sí misma mientras tomaba la decisión de investigar el menú del proyector para darle vuelta a la situación. Con la cabeza hacia abajo e invertida leía con dificultad el menú hasta encontrar la opción de invertir la imagen. Resuelto.

Y yo pregunto. ¿Cuánto dinero se ha invertido en tecnología avanzada por los pueblos de Aragón sin primero llevar a cabo una política de alfabetización digital? ¿Qué sentido tiene poner recursos punteros si luego la tecnología se aprovecha mal, o se echa perder, coge polvo, se llenan de virus, etc? Algo que habitualmente nuestra protagonista encuentra en Comarcas, Asociaciones, aulas diáfanas y equipadas, pero infrautilizadas.

Para mí es una preocupación real porque no se puede competir en un mundo globalizado sin un ápice de actualidad informática. No se puede pretender que un país avance y cree innovación, sino se aprovecha bien lo que hay y lo que la Administración pone a disposición, si no se está formado, si no se pone al mando a gente ávida de conocimiento y capaz.

Ella terminó su formación TIC para dinamizar y formar zonas rurales de Aragón con la misma pasión y fuerza con la que enseña a su hija. La anédocta de la imagen al revés del proyector, solucionada con la transformación del sistema operativo en un zombi invertido, quedaría en el baúl de sus experiencias raras, pero formadora, como todas las experiencias.

El sol calentaba tímidamente el coche congelado. Le esperaban 200 kilómetros para regresar a casa después de varios días de pueblo en pueblo, y rezaba por que la carretera estuviese seca, sin hielos. Le esperaba una niña en casa, y nuevas luchas.

Comparte esta historia sin que la protagonista se entere.

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