Había una vez… un viaje a las Azores

¿Qué tal si nos vamos de turismo a Terceira?, me dijo mi pareja. ¡Pues vamos! dije, y agarramos un avión. Al final fue un viaje muy bonito lleno de vacas, playas y aerogeneradores. Es literal. Iré poniendo todas las semanas post con más fotos. Exactamente fuimos a parar a Terceira, una isla tan pequeña como un botón. Se respira paz y tranquilidad.

El turismo cuánto más slow, mejor.

Playas pocas, de roca y de arena

Las playas en Terceira son pequeñas. Es obvio dado su tamaño. Además las aguas aún en verano son bastantes frías, recuerda que las Azores están en el medio del Óceano Atlántico. Me sorprendió cómo han adaptado las rocas para el baño seguro de las gente. Entre rocas han creado diques de cemento que sirven para tomar el sol y dejar las cosas. Los chavales salen corriendo y se lanzan al mar, o se tiran de cabeza desde las alturas de la roca de enfrente. El mar seguramente estaría quieto como una piscina, pero justo el día que estuvimos el viento era fuerte.

Paisajes de mar en Terceira

Aunque la isla sea pequeña es montañosa. Y desde ciertas alturas las vistas son preciosas. Así podemos ver a lo lejos las playas y los horizontes de mar. Entonces usaba un tele objetivo Sigma 18-200 mm y por eso pude acercarme bastante a la misma costa. Por otro lado, en las playas de roca, la gente disfruta del mar como si nada, como si fuese una playa normal de arena. También me gusta observar a la gente como fotógrafo. Y ver a la gente en su mundo de sombrilla y cemento es interesante.

Turismo

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