“Cómo fotografiar a los malvados” es el título exacto que nos sugiere Ainara, responsable de Cultura de la Comarca Ribera Baja del Ebro. El nombre responde a una actividad cultural que dinamiza a los vecinos del pueblo de Alforque, y por extensión, a la Comarca.

La actividad en sí misma es una simbiosis entre literatura y fotografía tomando de rehén a los malvados, en esta ocasión la número 6 de esta iniciativa. El escritor a quién acompaño es Michel Suñén, y le agradezco enormemente haber pensado en mí como visionario del mal en fotografía.

Le agradezco a él y a Ainara porque pensar la fotografía como arte en un espacio confinado como el mal, los malvados, es algo que nunca había hecho antes, y como tal no dejaba de ser un reto. Además, la iniciativa en sí misma es novedosa, aunque lleve varios años. Aplicar varias artes a un mismo objetivo, los malvados, encontrar puntos de unión y de expresión, es cuando menos un gimnasio para la mente.

LOS MALVADOS

La actividad se divide en dos partes. La primera, unas charlas a los alumnos con las bases teóricas sobre el tema en cuestión, y la segunda, análisis y crítica de los trabajos realizados por los alumnos. En la segunda, veremos cómo fotografías de malvados, o del mal, inspiran relatos cortos, y viceversa.

A continuación resumo lo que hablé en la primera charla, como una conversación, para repaso de los alumnos que puedan leer este post, y para el público en general.

el-resplandor
Fuente de la foto: https://frasesdelapelicula.com/el-resplandor/

Todos tenemos en la mente retratos icónicos del mal gracias a la potencia del cine. Por ejemplo, el cartel de la película Resplandor con Jack Nicholson que ilustra un rostro desorbitado a través de una puerta violentada por el medio. Digamos que esa sería una descripción real del cartel, o foto.

Pero un malvado, tal como se espera, a través de una fotografía llega a representar al mal porque nosotros completamos la información que falta en la foto con nuestras experiencias y lo que nos transmite la foto. También, desde nuestros propios sesgos culturales y sociales.

Una foto de un negro ahorcado por el Ku Klux Klan puede representar al mal según tu posición en la historia, si eres partidario o no de dicha ideología. Esto significa que el mal en sí mismo es la antítesis, aquello que nos afecta y nos hace desaparecer como seres humanos. La dicotomía está desde luego en la universalidad de estos conceptos, por quiénes lo aceptan y quiénes lo comparten, unos sobre otros.

Desde este punto de vista, la foto de un malvado puede ser la de un político que da un discurso a la gente. Si esto fuese la foto, estaría incompleta para interpretar al mal, podría ser un político correcto, un hombre normal. Pero si a la foto añadimos un público, personas pobres en un ambiente pobre y paupérrimo, y el político en traje inmaculado y corbata expresa una actitud de exaltación, podríamos interpretar cierto mal en sus gestos. Algo no encaja, y la historia política está llena de políticos que mienten. Si añadimos al político un gesto de malicia, inmediatamente interpretamos al mal que está porvenir.

es.wikipedia.org/wiki/Ku_Klux_Klan
Fuente de foto: https://es.wikipedia.org/wiki/Ku_Klux_Klan

Dicho esto, habría dos formas de representar a un malvado, y por extensión, cualquier otro concepto en fotografía, la idea explícita, cruda, y una sugerencia no explícita sobre el tema. Esto significa que es mucho más fácil fotografiar a alguien con un cuchillo ensangrentado y cara de loco, lo que implica la pura maldad, explícita, que fotografiar otra imagen sugerida dónde el espectador completa la información.

EL MAL DE FICCIÓN Y EL MAL REAL

Como vemos el hecho de fotografiar a un malvado se traduce de inmediato en un concepto de ficción. Hay muchísimos malvados en todas las artes, en todas. Y algo muy triste es que hay mucho mal real suelto por ahí en la vida.

Si buscas fotografías de las pandillas latinoamericanas como “Los Maras” podrás ver unas fotos de una violencia explícita contenida en rostros duros, expresiones duras, cuerpos tatuados con símbolos y frases que llaman a la guerra prácticamente. No hay sangre. Pero no hace falta, las fotos reales de “Los Maras” producen inquietud, y te hacen poner en alerta. ¿Es esto el mal? ¿Son malvados?

Podría decir que son dos conceptos semejantes, pero distintos. El mal que destilan esas fotografías, nuestras mentes la capturan como precaución y temor ante el peligro, es una reacción humana e innata que nos pone en alerta cuando algo nos causa inquietud. Pero quizás no sean los Maras necesariamente malvados. Podrían ser actores. Podrían ser adolescentes que buscan la forma de tener un mejor tatuaje. Pero ya sabemos que no. El concepto “malvado” que atribuimos, es una reinterpretación de la realidad que ya conocemos a través de múltiples informaciones dónde sabemos que “Los Maras” roban, atacan barrios, y matan.

FOTOGRAFIAR A LOS MALVADOS

Serpiente Pitón
Serpiente Pitón, foto realizada por AC Producciones, en el acuario de Zaragoza.

Si tomamos todo lo dicho hasta aquí, habrían dos caminos. Fotografiar a un actor en pleno gesto de maldad. Quizás no haga falta retratarlo en la escena del crimen. Quizás sea suficiente un retrato, un primer plano. ¿Pero cómo ayuda las técnicas fotográficas para trasmitir cierta malicia?

Tenemos establecido desde que el hombre es hombre que la oscuridad, la noche, el negro, representa la más pura maldad. Y por oposición, lo blanco. Es decir, tenemos algo ganado para fotografiar a un malvado, vestirlo de negro, o emplear una iluminación pobre, o de sombras profundas.

Si es un retrato, una sonrisa no encajaría en la maldad excepto las risas, o sonrisas irónicas, maliciosas, aquellas que dejan entrever que hay algo más, que lo que ves no es exactamente como es.

También la fealdad es un cliché muy utilizado en las artes de interpretación como el cine, la ópera, el teatro, dónde la gente fea, o los protagonistas feos, con cicatrices por ejemplo, son malos malísimos. Pero durante este siglo XXI todo esto está cambiando. Se intenta romper estereotipos y argumentos manidos en maldad, así puedes encontrar personajes malos femeninos y masculinos, bellos y hermosos.

Hasta aquí esta disertación sobre la maldad aplicado a fotografía. Espero que haya sido interesante, y hagas muchas fotos de malos malotes, espero que de ficción! 🙂 🙂

Gracias.

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